Comprando una escalera al paraíso

Da cierto respeto adentrarse sin ninguna reverencia ni nuevo aporte a un tema musical tan trillado como adorado.  No en vano es la canción más reproducida de la historia en las emisoras de radio americanas y su partitura para guitarra la más vendida de todos los tiempos.  Han corrido tantos ríos de tinta que toda escritura de un post sobre Stairway to Heaven asemeja más un resumen mal trazado que un nuevo relato curioso.  Habiendo vendido ya uno el alma de cien reencarnaciones al diablo se pude permitir abordar ciertos peliagudos asuntos que, como siempre en SiBemolMinúscula, son y serán observados con lupa, a fin de no recibirla doblada.

Una lástima que una canción con vida propia haya añadido a su historia capítulos difícilmente creíbles o atribuibles más al legado de toda una banda que al de una simple balada.  El anecdotario de Stairway to Heaven (así apilado a propósito) alcanza efectivamente cotas cercanas a las nubes y su belleza cautivadora, aún para los no amantes del resto del trabajo de los Zeppelin, la hacen una canción mágica.

El comienzo siempre debería ir antes de nada, y ya la intro instrumental posee una historia ciertamente increíble hablando de una de las mejores canciones del siglo XX.  Fans de LZ tápense los oídos, ya que las notas del comienzo están “basadas” en un tema anterior de los Spirit, Taurus, un grupo con el que giraron los Zeppelin allá por 1968.  Esta inspiración de Jimmy Page, que en muchas lugares se afirma requirió de apenas un cuarto de hora de composición, resulta de parecido más que notable con Taurus, acusación que no molesta a los Spirit, honrados por pasar a los anales como compositores en la sombra de tan fabulosos acordes.  Al lector queda la tarea de la comparación…

Lo innegable es la elegancia que trae la melodía durante toda su duración, hermosura a la que el bajista John Paul Jones se negó a añadir una base de bajo como era costumbre para diseñar multitud de efectos sonoros con flautas, teclados y diferentes instrumentos de cuerda.

Y Robert Plant comienza a deleitarnos con una poesía escrita (esta sí) sobre la marcha tras oír los primeros bocetos de Page.  La letra se encuentra repleta de metáforas y mensajes ocultos complicados de descifrar hasta para los más avezados melómanos.  Basada según Plant en un libro sobre artes druídicas celtas, cuenta la historia de una mujer en mitad de un rito iniciático con el que busca la redención, aderezada por cuantiosas referencias mitológicas de cultos celtas y escandinavos calificadas por muchos de tolkianas, otros de satánicas…

Los componentes de Led Zeppelin son señalados como seguidores de la secta de Aleister Crowley, siendo Page el más ferviente devoto del ocultista.  Una antigua mansión de Crowley a orillas del Lago Ness, construida presuntamente sobre las ruinas de una iglesia que ardió con todos los parroquianos dentro, fue adquirida por el guitarrista para proseguir en ella su proceso de distanciamiento del rebaño, con las inevitables orgías en el pack.  El aura en torno a esta construcción ha fertilizado mil leyendas: entre las ciertas, el suponer el último techo en cobijar al batería de LZ John Bonham en 1980, caído por coma etílico de buen vodka ruso; entre las falsas, el ser el edificio donde se compuso Stairway to Heaven y que sostiene, de forma espiritual, la principal inspiración mediúmnica para Robert Plant en la escritura de su letra.

Carátulas, títulos y letras llenas de alusiones ocultistas en los discos de los Zeppelin…  El fanatismo de Page por su nueva religión llegó hasta el punto de diseñar símbolos de significado desconocido para designar a los componentes del grupo, sustituyendo nombre y apellido por cuatro acertijos resueltos con posterioridad.  Todos menos el de Page…

Pero, sin duda, la más conocida leyenda (y principal foco de supuesta herejía) es la que afirma existe un párrafo de adoración a Satán sólo audible si se reproduce el tema al revés.  Pese a la intriga nacida de la escucha del fragmento por primera vez, el efecto de la “lectura” de la oración no se debe sino a un efecto de pareidolia, de mera sugestión alentada por la vida extramusical de los componentes de LZ.  El mismo Plant no se cansa de retirar la etiqueta satanista de este tema, negando cualquier culto camuflado adrede y resaltando que sería un sacrilegio retocar una pieza tan perfecta al derechas solo para que se insinuase el vinilo en la viceversa.

Jimmy Page toma Stairway to Heaven como su gran legado para la posteridad y, tras ver la celeridad con la que, frente a una hoguera, Plant escribió su letra, legó toda responsabilidad de redacción en él en todos los temas restantes.  Además, tras la disolución del grupo con la muerte de Bonham y la del hijo de Plant dos años antes (vinculada a los coqueteos de Page con la magia negra), el guitarrista no ha aceptado jamás que otro que no sea Robert cante junto a él una tonada clavada en lo más alto de la cordillera del rock.

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~ por Diego Donoso Calvo en 6 abril 2010.

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