El bigote del Sargento Pepper (parte I)

No hace mucho, una grave noticia sacudió mi mundo: una revelación estremecedora que afirmaba que Paul McCartney estaba muerto.

No son poco habituales las teorías conspiratorias sobre grandes ídolos de la música aparentemente muertos vistos en lugares paradisíacos apartados de toda fama y multitudes (véase mismamente el gran Elvis o incluso Michael Jackson), pero resulta más estremecedor descubrir que quien crees vivo realmente es falso (Camelot, señor; es una maqueta).

De esta última hornada sustitutiva es esta teoría, fuertemente argumentada y exhaustiva en sus detalles hasta límites que realmente llevan a la sospecha o al menos sumergen al neoconspiranoico en un halo detectivesco de cierto cosquilleo: sí, sí, Paul está muerto, se siente.  Por partes.

En el apogeo del éxito Beatle, el miércoles 9 de noviembre de 1966, a las 5:00 de la madrugada (ya son horas) Paul McCartney discute durante una sesión de grabación con el resto de componentes del grupo y se marcha del estudio en su coche.  La rabia, la velocidad y la indiferencia hacia cierto vital semáforo hacen que sea arrollado por un camión, muriendo en el acto.  Inmediatamente se inicia un casting mundial para encontrarle un sustituto dentro de la banda y el escogido es un policía canadiense llamado William Campbell (sí, tú, Bill, vas a ser Paul McCartney).

La historia en sí es ridícula e inverosímil, pero todo cambia cuando se comprueba que 1966 fue un punto de inflexión en el estilo musical de los Beatles (el más importante recopilatorio de sus éxitos, los famosos “Álbum Rojo” y “Álbum Azul” toma como fecha de división dicho año) y en la relación de McCartney con el bajo, al que dotó de una nueva dimensión melódica muy alejada de su técnica anterior.  Además, a partir de ese año los Beatles abandonan las multitudinarias giras mundiales y se encierran en el estudio alejados del gran público.  Esta sensación de incomodidad se agrava cuando se comienza a bucear en las “pistas” dejadas por los Beatles supervivientes en los álbumes posteriores a la muerte de Paul.

Así, en She’s leaving home se pone día y hora exacta al accidente: “Wednesday morning, at 5 o’clock when the day begins” y en Lady Madonna se cuenta que los “Wednesday morning papers didn’t come”, como forma de decir que la noticia de la muerte nunca llegó a propagarse.  La misma hora cinco en punto se menciona en Good morning, good morning, sea casual o no.

Las referencias a la forma de morir de Paul llegan hasta el sadismo: “He didn’t notice that the lights had changed” se canta en A day in the life, en referencia al semáforo saltado, y en la misma canción se cuenta que “He blew his mind out in a car”, apagó su mente dentro de un coche.  Más directa es la afirmación “You were in a car crash and you lost your hair” en Don’t pass me by.  Las lesiones en la cabeza son una constante en los guiños de los Beatles post-Paul e incluso en la primera portada de Yesterday and Today éste (o su sustituto) posa con una cabeza de muñeco entre las piernas y el resto del cuerpo en su hombro.  La fotografía fue finalmente sustituida por otra en la que salía Paul metido en un cofre, metáfora evidente de un ataud, como posteriormente sería “In the land of submarines”, en Yellow Submarine, que se asocia directamente con un cementerio.

George, John y Ringo lloran la muerte de Paul en numerosas canciones: “You don’t know what you’re missing, nowhere man can you see me at all”, en Nowhere Man; “He played the game existance to the end” en Tomorrow never knows; “Yes, he’s dead, we love you, yeah yeah yeah”, en All you need is love o el lamento de Harrison “Paul, Paul, Paul, Paul…” en While my guitar gently weeps (Temazo. Perdón por la interrupción).

Mucha gente afirma escuchar si se reproducen al revés frases ocultas en canciones determinadas de los Beatles.  Es esta la única forma de oír algo parecido a “Turn me on dead man” en Revolution#9, “Paul is dead man, miss him, miss him” en I’m so tired o la afirmación seca “I buried Paul” en Strawberry fields forever.

Las pistas no acaban aquí, el sendero de la teoría es mucho más largo y sinuoso…  Continuará…

Anuncios

~ por Diego Donoso Calvo en 15 enero 2010.

Una respuesta to “El bigote del Sargento Pepper (parte I)”

  1. cuanto menos inquietante… expectante me hallo por ver si en la segunda parte se clarifican los obvios problemas acerca de que al no ser la misma persona no tenían el mismo rostro…

    2 5 5 18
    14 5 24 20
    23 5 5 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: